Cómo derrotar al yaísmo para construir tu Edificio de Logros

Las nuevas tecnologías, Internet, el Whatsapp, el Skype, los teléfonos inteligentes y las innumerables aplicaciones que cada día nos sorprenden, han generado que nuestros cerebros desarrollen habilidades de respuesta inmediata. Todo funciona en nuestra cabeza en respuesta a lo que yo llamo el “YAÍSMO”: respondéme el mensaje ya, contestáme el mail ya, delivery ya, amor ya, taxi ya. Todo tiene que ser YA.

Ésto hace que funcionemos con una fuerte necesidad de gratificación inmediata que nos lleva a elegir hacer actividades o tareas que nos satisfagan YA. En ese juego en donde el devenir del tiempo pareciera no existir por lo inmediato que se torna todo, lo que va sucediendo es que lo que requiere un proceso, un paso a paso, una construcción, no resulta “deseable” para nuestro cerebro, y decide entonces dejarlo arrumbado en el cajón de los “más tarde”.

Entonces aparece el juego del procrastinador o postergador recurrente: lo que se vislumbra satisfactorio y gratificante pero a más corto, mediano o largo plazo, cobra un sentido de “no importante” y es el comienzo del cavado de una tumba para nuestros proyectos más queridos y preciados.

Aquello que necesita un ladrillo por ladrillo tiende a postergarse, siendo reemplazado por acciones que nos completen. Lo que realmente resulta valioso para nuestras vidas es el resultado de una construcción, de  sostener procesos, de conocer, aprender, errar, corregir, rediseñar, volver a barajar y girar en la calesita de la vida, sabiendo que cada vuelta traerá un nuevo recorrido de aprendizaje y logro.

Para escapar de la trampa tan bien impregnada del «YAÍSMO», lo que podemos hacer es:

a) Tener muy presente y bien claro el objetivo, visión, sentido y para qué de lo que queremos lograr. Pretendemos tener el edificio terminado.

b) Bajar la velocidad que requiere la inmediatez, generándonos contextos armoniosos donde poder reflexionar, diseñar y planificar. Tenemos a un arquitecto haciendo un plano.

c) Tomar conciencia de los logros intermedios, las pequeñas satisfacciones que cada pasito del proceso nos va generando. Observamos cada piso construido, cada departamento terminado.

d) Tener en mente la idea de CONSTRUCCIÓN. Cada día de obra cuenta, cada ladrillo es parte necesaria de una pared.

Construyamos nuestro Edificio de Logros haciendo en cada momento lo que necesitamos hacer, en la conciencia de que ya es gratificante, por sí misma, la idea de crear lo que soñamos para nuestras vidas.

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